El auge de los juegos wargame

Aunque son muchas las personas que utilizan el término friki en tono despectivo, a los amantes de los juegos de mesa wargame les trae sin cuidado la existencia de semejantes prejuicios. Es más, el friki está encantado de serlo y de haberse conocido; el friki nace y se hace. Le mola serlo.

Es un tipo que disfruta con los juegos de mesa de miniaturas y que es capaz de llegar a emocionarse cuando está en plena acción. A la mínima se viene arriba y asegura sin el más mínimo rubor que un buen juego de frikis es equiparable al mejor de los libros, porque transporta a otros mundos.

Si el intelectual se relaja y divierte introduciéndose en las novelas de caballerías de la mano de El Quijote, el rarito extravagante experimenta parecidas sensaciones jugando a X-Wing, Imperial Assault, Start Wars Legión, Start Wars Armada o El señor de los Anillos.

El friki feliz que se evade de la realidad

Se trata de un tipo muy especial que se entrega con pasión a una afición que le reporta muchas satisfacciones al adentrarlo en una realidad paralela y fantástica, que asegura que le llena el corazón y la mente. Y que le proporciona instantes de risas en la mejor de las compañías.

Sostiene que abrir la caja del juego es tan placentero como oler las tapas de una novela recién publicada: nada más echar el primer vistazo la imaginación comienza a desbordarse. En ese instante fluyen un sinfín de ideas, ilusiones y estrategias. La adrenalina se dispara y el jugador se siente presa de la ansiedad; necesita que la acción comience de inmediato.

Son vivencias que el friki comparte con familiares y amigos de una manera muy intensa aunque controlada, porque un exceso de pasión podría dar pie a la aparición de conflictos.

wargame

Con los juegos de mesa los jugadores se evaden y se transportan a una realidad paralela

Una actividad que sirve de terapia, que relaja y permite que el jugador se evada de su cotidiana realidad, en la que no suelen faltar problemas y sinsabores.

Pero no todo es jugar. Para llegar a esta fase es necesario superar algunos estadios previos, como por ejemplo, pintar barcos o figuritas de wargame. Cuando el friki coge el pincel se evade de la realidad y llega a imaginar que está combatiendo en la mismísima batalla de Trafalgar.

Las emociones son constantes, quien juega con Wargame 1942 se implica de tal manera en la acción, que al diseñar sus estrategias en plena II Guerra Mundial, se siente un auténtico héroe que está reescribiendo la historia en beneficio de la humanidad.

Los juegos wargame proporcionarán sensaciones tan intensas como las que proporciona warlord con Test of honor, su juego de miniaturas ambientado en el Japón de la Edad Media, cuando los shougunes combatían a muerte por hacerse con el poder, poniendo en práctica las más arriesgadas tácticas y escaramuzas.

¿Quieres flipar un rato?

 

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